Cuando se habla de hacer el click, nadie se refiere a un click con el mouse de la computadora. No, es algo mucho más profundo. Cuando se dice click se hace referencia a un giro de 180 grados que un día decidimos hacer y que sólo nosotros mismos podemos.
A veces uno está tan metido en la rutina que se olvida de lo que realmente quiere. Se olvida de su escencia.. y así va acumulando preocupaciones y problemas, no hace nada al respecto y se van sumando. Llega un momento en el que las preocupaciones opacan los momentos de felicidad, y así se suele ver todo más negativo de lo que realmente es. Se acostumbra a ver el lado malo de las cosas, como suelen decir "el vaso medio vacío" en vez de "medio lleno".
Entonces, qué pasa? Empezás a quejarte y te acostumbras a eso. Quejarse se vuelve algo cotidiano. Pero hace poco me di cuenta de el poder que tienen las palabras. Y más que nada la influencia que tienen en uno mismo. Cuando repetís cosas negativas y te quejas sin hacer nada, te afecta mucho más. Quejarse sin hacer nada es una especie de masoquismo. Lo único que se consigue es recordar todo el tiempo cosas malas, cuando en vez de quejarse podrías estar haciendo algo para solucionar eso que te molesta. Pero bueno, si no hay solución, por lo menos a otra cosa mariposa, a algo que te haga feliz, te distraiga y puedas sacar provecho. No hay que encerrarse en el dolor, hay que encontrar la puerta de salida, que está siempre, aunque cueste verla.
Vas a ver que con pequeños detalles cambia totalmente nuestra forma de ver las cosas. Para empezar, hay que pensar de qué manera se quiere comenzar el día. ¿Te despertás con el tiempo justo? ¿De mal humor y ya pensando negativamente? Hay que pensar como cambiar eso. Con algo de tu música preferida, arreglarse con tiempo, nada a las apuradas. ¡Disfrutar de cada momento y pensar en positivo! Pensar que va a ser un gran día y lo será.
No está dicho que por pensar algo, mágicamente suceda... pero lo que pasa es que cuando se encara el día de una manera más positiva, se ve todo diferente. Se enfrentan los problemas y las situaciones de una manera más ligera y optimista. Y de esa forma, todo es más simple. ¿No te pasa que cuando salís de tu casa de buen humor parece que el resto del mundo se sintiera igual que vos? Todos te tratan mejor. No es porque sí, sino porque responden a cómo los trata uno. (Generalmente)
Otra cosa que se debiera hacer es pensar un poco antes de enojarse. Cuando alguien te hace algo que temolesta o te hiere en seguida te enervás o te bajoneas. Hay que pensar un poco en eso. Siempre decimos: ME hizo; ME hirió; ME prometió; no ME aviso; ME; ME; ME y ME. ¿Por qué pensamos que todo NOS lo hacen a nosotros? ¿No existe la posibilidad de que las cosas pasen por temas del otro? Y bueno, uno se ve afectado como consecuencia. Pero la mayoría de las veces, las personas "no hacen las cosas a propósito". Habría que ponerse del otro lado y pensar por qué lo hacen. Cuando tenés un mal día.. seguramente sin querer le hables mal a gente que querés y que no te hizo nada, simplemente la liga de rebote. Bueno, como todos somos en cierta medida iguales, al resto de las personas también les pasa. Pensando así, cada vez que nos pasa algo, todo nos afecta de otra manera. Si nos detuviéramos antes de reaccionar, no nos pondríamos mal tan seguido.
Hay que empezar a hacerle más caso a la intuición y a lo que sentimos y queremos. Cuando tengas ganas de hacer algo, no te quedes sólo con la sensación y el querer. Hacelo, seamos más espontáneos.. por qué no? Dejar de meter excusas con tal de no hacerlo. Eso solamente nos afecta a nosotros mismos, sólo nos frena.
Intentar todo eso, o por lo menos una parte. Quizás ir paso a paso para mejorar día tras día. Así, se asegura que va a cambiar la manera en que ves las cosas y al fin y al cabo, la manera en que vivís la vida. A cada día se le puede sacar provecho, pasar más tiempo alegres que tristes y preocupados.
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